Integrado en la red urbana de la ciudad y en las cercanías del Castillo de Leiria, el convento de San Antonio de los Capuchos tiene su origen en el siglo XVII, con forma erudita en términos arquitectónicos. Posee una harmoniosa fachada, porche profundo típico de los conventos capuchinos y arquería dórica simétrica, encuadrada por huecos rectangulares. Son aún visibles pinturas murales de “brutescos” que decoran las paredes de la nave principal, existiendo también revestimientos de azulejos. El portal principal de la iglesia es también del siglo XVIII, de dintel semicircular con frontal de volutas interrumpido.
En 1770 fue objeto de obras de ampliación, a los que corresponden los cuerpos laterales y los portales barrocos con frontales contra curvados recubiertos por ojo y “cartela”.
En el siglo XIX fue también objeto de alteraciones y ampliación, estando actualmente compuesto por varios cuerpos edificados perpendicularmente alrededor de un claustro y de un patio
A destacar la imagen erudita y la elegante fachada principal a la que corresponde la entrada de la iglesia.