Finca con palacio episcopal, cuya construcción comenzó tuvo su inicio en el siglo XVI, cerca de la ribera de Valverde, por iniciativa de la diócesis o Mitra de Évora, y que sirvió de lugar de descanso a sus miembros. Posteriormente, el Infante D. Henrique fundó en los terrenos de la finca un convento de monjes capuchinos, cuya comunidad se instaló allí en 1517.
Del edificio primitivo del siglo XVI se conservan muchos vestigios arquitectónicos, algunos de característica manuelina como en el caso de la pequeña capilla existente en la valla del convento, pavimentada con azulejos de la primera mitad del siglo XVI. En el denominado Jardín de Jericó, sobresale el lago de los Cardenales, iniciado en la segunda mitad del siglo XVII y decorado en torno a la estatua de Moisés.
También destaca, por su valor arquitectónico, la capilla del convento. Un perfecto ejemplo de micro arquitectura renacentista, donde la armonía del trazado y la planta centralizada en cruz griega, revelan rara erudición y actualidad. Contiguas a la capilla del convento existen las “Casas Pintadas” con varios frescos.
Después de la extinción de las órdenes religiosas, em 1834, todo el conjunto terminó en posesión del Estado, que instaló allí una Dependencia Agraria, después una Escuela Práctica de Agricultura y más tarde la Escuela de Regentes Agrícolas, agregada hasta el día de hoy a la Universidad de Évora.