Monasterio de la Orden Cisterciense rodeado por una valla de arboleda y por una plaza pública de la ciudad, tiene su origen en el siglo XII.
Se consolidó a partir del siglo XIII después de haber ingresado allí la efímera Reina de Castilla, Dª Mafalda, enterrada allí, hija del Rey D. Sancho I de Portugal.
De estilo clásico romano fue objeto de grandes intervenciones en los siglos XVII y XVIII, en estilo barroco, siendo restaurado en el siglo XX, en dos fases distintas.
Tiene espacios notables, tales como la iglesia, el Coro de las Monjas, Claustro, Refectorio, la Cocina y el museo de Arte Sacra, estando desocupada parte del ala sur, la cual reúne condiciones para la instalación de un establecimiento hotelero. A destacar elementos barrocos en talla dorada, un majestuoso órgano en buen estado de conservación (en funcionamiento), diversos espacios abovedados en los pisos inferiores y una gran diversidad de techos en madera, algunos de los cuales pintados, de “caixotão o de masseira”.
En la antigua valla del monasterio hay 3 cuerpos edificados que podrán integrar el establecimiento hotelero (antigua enfermería, antigua “botica” con comunicación interna hacia el ala sur y un pequeño edificio de arquitectura tradicional), así como un jardín de aromas.
El área destinada para uso turístico será el ala sur.